Derechos vulnerados: la amarga espera de los niños por una familia

Este articulo muestra la realidad de todos los niños institucionalizados que de no conseguir el restablecimiento de sus derechos, difícilmente conseguirán un desarrollo pleno. La familia es irremplazable.

Mas del 50% de los chicos que viven en el Hogar Familias de Esperanza de San Isidro deberían estar con una familia. No obstante, el tiempo pasa y su situación no se resuelve.

El Hogar Familias de Esperanza ubicado en San Isidro, provincia de Buenos Aires, alberga a 28 niños que van desde los dos meses hasta los nueve años de edad, de los cuales más del 50% ya debería estar con una familia. Pese a que el hogar trabaja de manera exhaustiva la individualidad en los niños, su situación no se resuelve rápidamente y los menores atraviesan enojo y frustración al ver cómo se posterga su deseo de tener una familia.

Si bien no hay un tiempo exacto determinado, se recomienda que un niño pase de tres a seis meses en un hogar para poder trabajar con la familia y el niño, y así conseguir la restitución de sus derechos que fueron vulnerados. No obstante, estos pequeños pasan varios años esperando una familia y esta situación, lógicamente, repercute en ellos emocionalmente.

El Estado, a través de las áreas de Niñez, Adolescencia y Familia, trabajan en este terreno, a partir de la denuncia sobre la vulneración de los derechos de los niños. Desde dichos sectores se empieza a trabajar con la familia para observar la situación y ver si algún familiar puede cuidarlos. En caso contrario, solicitan un lugar para que el niño pueda ser derivado para tomar la medida de protección especial, cuenta a Vía País la directora del Hogar, Victoria Acosta, quien desde 1995 trabaja con niños.

“Hay chicos que egresan, mientras que el resto se queda en el hogar preguntándose ¿por qué ellos no?”, señala Acosta. De esta forma, los niños vuelven a sentir el abandono, esta vez por parte del sistema. Así, estos niños atraviesan el abandono desde su vida temprana, vuelven a sentirlo por la inacción de un sistema que posterga sus derechos a vivir en una familia.

En este sentido, la directora manifestó que “la pandemia no es una excusa, cuando los servicios han querido trabajar bien los chicos han tenido restitución de derechos”. “Nosotros tenemos un equipo, desde el momento en el que el niño ingresa estamos solicitando el egreso para ayudar a que el niño pueda avanzar y pasar a una estado de restitución o de adopción”, detalló.

Vemos el deterioro de estos chicos a través de los años. Se desbordan y manifiestan su enojo, teniendo razón”, expresó Acosta quien aclaró que “a veces llegan a los 10 años y es de público conocimiento que no todas las familias quieren adoptar niños tan grandes, más bien buscan a pequeños recién nacido o niños pequeños”.

El pedido de los niños para vivir en familia

Según denuncia la directora del Hogar Familias de Esperanza, en los últimos tres años las medidas de protección se ralentizaron. De esta forma, el niño al que se le vulneraron sus derechos sufre mayor tiempo el maltrato y una vez que llegan las medidas de protección el pequeño se encuentra muy dañado psicológica, emocional y/o físicamente. A esto, se le suma el tiempo que tiene que pasar en el hogar hasta que se determine su situación para ser restituido o adoptado.

En este marco se trabaja para que a ese niño se le restituyan sus derechos. Paralelamente se trabaja con los padres en los tratamientos que necesiten o se determina si el pequeño pasará al estado de adoptabilidad. “Mientras el tiempo pasa sin considerar la situación concreta del pequeño y pasan años sin poder darle solución”, comentan allegados a los menores.

No obstante, han tenido chicos que pasan seis años en el hogar porque, finalmente, el caso llegó a la Corte. En estos años hay pequeños que no han tenido nunca vinculación con su familia biológica, pero alguien sigue apelando y retrasando la situación.

A estos pequeños se les pasa su vida esperando una familia y repercutiendo en ellos emocionalmente esta situación. De esta forma, “el Estado no mira al niño que necesita crecer en una familia, con un papá y una mamá, eso es lo que nos piden los chicos, quiero una mamá y un papá”, expresó Acosta.

Contención del Hogar

En el Hogar Familias de Esperanza es un lugar modelo, cuenta con psicopedagoga, especialista en estimulación temprana, fonoaudióloga, maestra jardinera y otros profesionales que acuden al hogar todos los días para trabajar en pos del beneficio de los niños.

En el mismo se brinda contención familiar y afectiva, cuidados y formación integral, que constituyen el apoyo necesario para que los niños puedan desarrollarse y vivir las primeras etapas de su vida.

El objetivo del Hogar es que los niños puedan prontamente recuperar sus derechos vulnerados y crecer en el seno de una familia estable. Para ello, a los pequeños se les brinda un marco de contención afectiva y de cuidados para su desarrollo físico y emocional, promoviendo los lazos afectivos. Además les brindan a los niños una formación integral para lograr el máximo desarrollo de acuerdo a sus posibilidades.

Sin embargo, los años pasan para estos niños a los que no les son restituidos sus derechos a través del su vida temprana.

Fuente: https://viapais.com.ar/argentina/derechos-vulnerados-la-amarga-espera-de-los-ninos-por-tener-una-familia/

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