La infertilidad: una bendición

Esta historia refuerza el objetivo de adoptando de ser una comunidad de personas fortalecidas en la adopción como una forma de familia con hijos. La familia por adopción es un viaje que no acaba con la sentencia de adopción, más bien, por ahí empieza. Por eso la importancia de conectarnos y hacer equipo en pro de nuestros hijos y familias. Para prosperar como familia y no sobrellevar una carga. En adoptando soñamos con que cada niño tenga una familia que lo llene de amor, protección y cuidado. 

La infertilidad fue una bendición para Homer Glen, una mujer que quería ser madre. Cuatro hijos adoptivos y un agradecimiento al programa de ayuda familiar de Chicago, hacen parte de su historia. 

A los 22 años, Kerry Babel estaba casada y ya había pensado en ser hogar de paso para niños en situación vulnerable. Siempre había querido ser mamá, pero la endometriosis y los fracasados tratamientos de fertilidad hicieron del embarazo biológico algo imposible. Entonces, su esposo sugirió la adopción. 

Después, un paseo a Centroamérica llevo a Kerry hasta su primera su hija.  “Llegué a casa el domingo y le dije a mi esposo que necesitaba adoptar en Centroamérica” dijo ella. “El lunes, encontré una agencia de Guatemala que trabaja con adopción de niños y para el jueves de esa semana estábamos emparejados con mi hija que en ese momento tenía 4 años de edad. Cinco meses después, nuestra niña estaba con nosotros en casa. Por eso les digo que mi infertilidad ha sido mi mayor bendición.”

Los Bables tenían 26 años en esa época y Kerry recuerda haber construido un grupo de apoyo en Guatemala, pero no tenían mucho entrenamiento para lo que pasaría cuando llegaran a los Estados Unidos, ni para lo que podría pasar con la nueva adición a la familia.

“Cuando la niña tenía 6 años, buscábamos un soporte especial para nuestra familia por adopción.” Esa ayuda la conseguimos en los Servicios de Preservación y Apoyo a la Adopción del Area Metropolitana de Chicago que es un Departamento de Servicios Familiares y de Infancia fundado para proveer consejería, apoyo, talleres, intervención por crisis y asistencia a familias en temas como ajuste, perdida, apego, educación y aspectos emocionales.”

El Programa atiende 9 condados, ha ayudado a 293 familias y 352 niños durante los últimos años. Sus representantes manifiestan que “Muchas veces las familias que terminan el proceso de adopción creen que ese es el último paso en el viaje y que todo estará muy bien. A veces es así, pero este es un viaje y como tal, no tiene un final. Por eso, para cualquier necesidad post adopción, educación básica o formas creativas de hacer conexión con sus hijos, acá estamos para caminar con las familias y hacer parte de ese recorrido.”

Los trabajadores sociales van a las casas (o virtualmente durante la pandemia) para proveer técnicas terapéuticas, individuales y de familia, así como trabajar en la construcción de grupos de apoyo para los niños. También pasa que muchas familias vuelven por servicios para resolver diferentes situaciones en la medida que los hijos van creciendo. “Hay casos en los que llegan diciendo que no pueden seguir adelante. Que no aguantan más.” Y nosotros estamos para oírlos. 

Según los Servicios de Apoyo a la Adopción de Chicago, “Adoptar es una forma solitaria de paternidad. Cuando acudes a padres con hijos biológicos te dicen ‘bueno, intenta X, Y o Z para que tu hijo se alinee.’y los padres adoptantes responden ‘eso no funciona con mis hijos.’ Lo más importante es que con la adopción los niños tienen la esperanza de sanar y sus padres esperan conseguirlo, por eso nos buscan. Antes de nuestras intervenciones muchos padres dicen que sobreviven en cambio de prosperar como familia.”

Por su parte, una madre adoptiva manifiesta que “… el apoyo de los grupos es muy bueno, son una fuente de recursos e información sobre adopción. Pero sobretodo, nos  han ayudado a ser padres de nuestros hijos en específico. Esto no lo hacemos por diversión, es educación necesaria, la necesitamos y por eso lo utilizamos.” 

Y agrega, “Seguíamos teniendo dificultades conectándonos con nuestro hijos por comportamientos que requieren atención. Necesitábamos estar unidos como familia y encontrar nuevas formas de ayudarnos. Fue entonces cuando aparece Metropolitan.”

Kerry Babel recuerda su ingenuidad cuando pensaba que el amor todo lo podía. Los Babels han adoptado 3 niños mayores desde la primera vez, un niño de 14 de Guatemala, una niña de 9 y un niño de 8, los dos del sistema de protección, y afirman que el trabajo con la mayor ha sido de beneficio para los menores. “La adopción en sí misma es un trauma, es la perdida de conexión con la familia biológica, específicamente con la madre. Cuando sabemos y entendemos eso, podemos ayudar mas y mejor a nuestros hijos.”

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