Una mamá adoptante le escribe a otra sobre su hija biológica

Hace 16 años, en algun lugar de Polonia, quedaste embarazada. Estoy segura que eso no fue conveniente. Habría podido ser más sencillo para ti decir “mi cuerpo, mi vida”, abortar y seguir adelante. Pero no lo hiciste. Más o menos 6 meses después, subiste a un tren y comenzaste trabajo de parto. La siguiente parade fue en Czestochowa. Fuiste llevada a un hospital y tuviste una bebé que pesó 3 libras. Firmaste todo lo que pusieron al frente para entregarla en adopción. Después te fuiste.

Por lo que se, eso fue lo ultimo que oiste de tu hija. Así que te voy a contar que ha pasado después:

Ella estuvo los siguientes 3 meses en el hospital, hasta cuando fue lo suficientemente grande para sobrevivir. Después la llevaron a un institucion de infantes hasta los 6 meses. Por su tamaño y nacimiento prematuro tiene una discapacidad permanente que hizo que la mantuvieran con los bebés a pesar de tener edad para pasar a una institución de niños. Nuestra niña estaba con muchos bebés cuidados por un pequeño grupo de personas que dificilmente podían alimentarlos y cambiarlos antes de comenzar el proceso otra vez. Los más saludables fueron adoptados rapidamente. Por su discapacidad, nuestra niña no podia caminar, ni sentarse sin ayuda.

Cuando ella tenia dos años, nosotros aplicamos para una adopción en Estados Unidos o internacional.  Después de muchos comienzos en falso, nos enviaron un video en blanco y negro de una niña de 2 años sentada en un cojín que de pronto sonrió. Pasamos todo el papeleo y nos fuimos en avión a conocerla. Durante nuestra estancia en Polonia antes de la adopción nos enctantó caminar por la ciudad, fue justo después de la muerte del Papa Juan Pablo II y un pendón con su foto colgaba frente a la Catedral de la Maddona Negra en Jansa Gora.

Nueve meses y 3 visitas después de la primera vez que vimos su foto, la trajimos a casa con nosotros. No pretendo decir que todo ha sido perfecto, nuestra niña tiene que visitar muchos medicos, terapistas y ha tenido que pasar por algunas cirugías. Con frecuencia me siento sobrecogida. Un día, recibí una llamada de nuestro contacto de adopción. “Cómo van Mary?” preguntó. Yo estaba en el escritorio escribiendo, mientras nuesrta niña dormía en su coche a mi lado. Miré afuera, y vi a mi esposo jugando atrapadas con nuestro hijo, Por primera vez, sentí que todo estaba bien y así se lo dije. Ella rió “Ves, Te dije que tomaría un año”.

Ahora, ha pasado más de una decada, nuestra niña es adolescente y puede ser enloquecedora. Tiene 14 y hemos lidiado con eso, no ha sido peor (o mejor) que sus dos hermanos mayores. Es parte integral de nuesta larga y extensa familia, ama estar con sus tías, tíos y primos. Le gustan Justin Bieber y One D.

Revisando las fotos de su cumpleaños de hace algunos años, ella y sus amigas posaban con un poster de Justin, se venían tan tiernas e inocentes, hasta Justin.

Estos años, he pensado frecuentemente en ti. He planeado escribirte una carta y asegurarte que nuestra hija está saludable y es amada. Me dijeron que no era buena idea hacerlo, que podrías tartar de recuperarla o por lo menos revivir un tema que de pronto ya tenías superado. Lamento haber oido ese mensaje, porque tu eres su madre también, y mereces saber como está. Y saber que te agradezco y te tengo en mis oraciones diarias por haber escogido este duro camino, por escoger la vida.

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